Ante
todo, diré que este post va a ser largo porque desde hace tiempo quería
escribir esta reflexión sobre el scrapbooking o mejor sobre lo que he llamado
bloqueo existencial con el scrapbooking. En un principio pensé que era falta de
tiempo lo que me impedía sentarme a hacer una (1) pagina, pero pasaron las
semanas, luego los meses, llegaban las oportunidades, las ocasiones, los
eventos, las festividades, las miles de fotos que capturaban los momentos y
seguía sin poder realizar una (1) página, ni siquiera una pequeña del formato
que tanto me gusta de 6 X 6”. Para que
tengan una idea no hago una página desde la celebración del día Nacional (USA)
del Scrapbooking del año 2012, es decir al momento de publicar estas líneas han
pasado un año, seis meses y 1 día (aproximadamente 550 días), sin hacer una (1) página o layout.
Conversé
sobre el tema con varias artesanas más, entre ellas una que está pasando por lo
mismo pero al final siempre argumentaba y aumentaba mi crisis con:
- El
poco tiempo que tengo disponible para mi hobby se va en sacar y guardar los
insumos y herramientas, que además me copan el poco espacio disponible para
trabajar.
- Si
produzco en masa las páginas ¿qué voy a hacer con tantos álbumes?
- ¿Serán
apreciadas en un futuro las páginas que haga?
- No
he encontrado el “estilo” atemporal que quiero para mis páginas y álbumes. No
quiero que me pase en dos o tres años cosas como ¿qué mamarrachada
es ésta?, ¿cómo pude hacer una página así?
- Con
la baja y costosa disponibilidad que hay de materiales de scrapbooking, si uso
un papel y luego lo necesito para un proyecto especial, (lo que llamaríamos “El
Proyecto”) ¿cómo voy a hacer?
- Los
materiales e insumos se están riendo de mí en sus contenedores.
Y
llegó el día donde sentí pánico, llegando a hiperventilar, porque me di cuenta
que mi hobby me había superado, era una acumuladora de cosas de scrapbooking y
manualidades, (aquí imagínense mi cara escenificando el cuadro “El Grito” de Munch), no las estaba
utilizando y algunas, incluso, como las calcomanías se estaban deteriorando. Era
tal el bloqueo que incluso el blog ya me parecía sin sentido; la anterior
entrada fue el 03 de agosto y porque estaba agradeciendo una distinción.
Bajo
ese panorama debo decir que quise regalar casi todo (porque vender no es lo
mío), pero gracias a Lou y a mi esposo que con toda la paciencia de este mundo y
con sus palabras hicieron que respirara y organizara bien las ideas y los siguientes pasos.
Saliendo de la crisis
Lo
primero que hice fue revisar todo lo que tenía de scrapbooking y manualidades:
inventariarlo, clasificarlo, ordenarlo, dejando de lado sentimentalismos tontos
y el “por si acaso” que tantas cosas me había hecho acumular. Este paso no fue sencillo, me llevó días y
una, dos y tres lágrimas, pero logré deshacerme de muchos elementos que siempre
debieron estar en la basura (cajas, empaques, papelitos, pedacitos inútiles de
cinta), otras que sabía conscientemente que no iba a usar las obsequié. En este punto debo decir que esta acción me
hizo sentir muy bien, no puedo expresar lo alegre que estuve cuando vi la hija
de una amiga forrada en las calcomanías que le di; ese es el deber ser de las
cosas hacer feliz a sus dueños. Y quiero
eso de nuevo para mí con el scrapbooking.
El
segundo paso derivado del primero fue poner los insumos y herramientas de forma
accesible. Los contenedores plásticos transparentes con divisiones fue la
opción perfecta para organizar las cosas en menos espacio y de forma más
visible. Tenerlas a la mano es otra cosa
no tan fácil de solucionar en el corto plazo, pero ya teniendo las cosas más
visibles fue un paso importante. Debo
decir que sacar los brads, sellos, abre huecos y otros enseres de sus bellos
empaques fue un acción ardua pero muy liberadora.
El
tercer paso fue identificar con cuál formato me sentía más a gusto para
trabajar, para eso revisé las páginas o layouts
y los sketchs que había hecho,
guardado, marcado, dado like, etc. Y llegué que la diagramación que más
iba conmigo era en tamaño pequeño, 6x6, 8x8 y sobre todo la tendencia que impone
la marca Project Life, es decir
fotografías con algunos elementos e identificación, muy sencilla y atemporal.
Pero lo más importante era darme cuenta que si bien la diagramación del Projet
Life me encanta, no soy de la que va a dejar constancia para la posteridad de
cómo hago las labores del hogar (créanme, hay páginas de esas labores y otras
cosas más cotidianas). Iba marcando visión de lo que quería.
Suelo
tomar muchísimas fotos de todo, para cosas cotidianas tengo a Instagram, y para preservar las memorias
más entrañables, quiero un formato e imágenes que realmente
expresen lo que sentí en el momento; así
que la página que haga con esas fotos tiene que ir más pensada, diagramada etc,
soy estructurada no voy a luchar contra eso y tampoco quiero hacerlo es mi
sello. Pero lo anterior lleva su tiempo,
es arduo escoger entre más de 3 mil fotos de un viaje las 25 que puede llevar
un álbum, para que no sea cansón verlo, sincerémonos, ver muchas fotos cansa, aún si somos una
lanza fotos compulsivas. Quiero dejar
claro que admiro profundamente a quienes pueden hacer un layout hermoso diario,
yo no puedo y me estaba causando estrés no hacerlo, por eso expongo mi experiencia porque me di cuenta que no soy
la única. Si buscan (en inglés) en la
Web, temas como: Futuro del
Scrapbooking, ¿está muerto el scrapbooking?, crisis del scrapbooking, verán
foros, discusiones que tratan el asunto.
Les dejo unos link que guardé porque me sentí muy identificada.
- http://lisamoorefield.com/how-to-get-through-a-scrapbooking-slump/
(su foto ilustra este post)
- http://www.nettiodesigns.com/2013/02/20/from-the-desk-of-nettio-designs-no-6-scrapbooking-struggles/
- http://www.circleofmoms.com/scrapbooking-mamas/i-am-overwhelmed-351103
Moraleja y Consejo
para artesanas incipientes.
Qué
saqué de toda esta crisis, que debo moderarme en la compras de cosas de
scrapbooking y otras manualidades; ciertamente la actualidad del país a veces
impulsa a que nos dejemos llevar por el consumismo, porque hoy se consigue una
cosa y no las ves después, pero no se debe acumular en función de un posible,
de un tal vez de un y si… En época de crisis
debemos ser más creativas. Otro
aprendizaje, cero presión para hacer las cosas, si no lo voy a disfrutar pues
no lo hago, porque no lo realizo por negocio sino para consumo interno como
quien dice. Tercer aprendizaje, nada de acumular nano-recortes de cintas, papel
etc. tampoco empaques “comunes” para tunearlos (se los dice una tuneadora
natural), si son comunes es mejor adquirirlos en el momento de necesitarlos, de
lo contrario acumularemos cosas que quizás no tengan un proyecto feliz. Cuarto,
ser fiel al estilo personal, si uno es sencillo para que cargarse de cosas
rococó, si se es gótica para que tener cosas candy-candy, uno sucumbe antes
tantas cosas bonitas y si va con más de una amiga a la tienda de scrap, el
peligro es mayor.
Mi
humilde consejo para las artesanas que se inician en el scrapbooking: no dejen
avasallarse por el mercado, hay muchas cosas Si, muchas cosas bellas Si, muchas
cosas bellas y útiles, claro que Sí, los americanos son especialistas en hacer cosas
para que el trabajo sea más cómodo; pero ¿las necesitamos todas?, NO. Necesitamos las que nos hagan más placentero el
proceso de crear las cosas que nos gustan.
Por ejemplo si algo tuve claro es que podía deshacerme de todo menos de
los sellos y las tintas para estampar, porque es la técnica que más me gusta y
procuro incorporar en la mayoría de los proyectos que hago. Algo que no hice y me parece importante para
quienes se inician es leer las reseñas de los productos, pregunten a quienes los
tengan, vean foros, las reseñas de quienes la compraron, los vídeos de los
productos son sensacionales y exaltan las bondades pero por supuesto no
aparecen los defectos ni el verdadero potencial de los mismos, para bien y para
mal.
Si
el proceso creativo se convierte en una presión, el hobby ya no es afición sino una carga, no
lleguen a ese punto, afinen sus alarmas
para que se enciendan antes que se produzca la parálisis por agotamiento o por
exceso de análisis.
Después
del punto de quiebre y recuperarme he hecho muchas cosas con papel pero no páginas debo decir. Poco a poco se
las iré mostrando. Muchas gracias por
llegar hasta aquí en este post largo, me encantaría leer sus comentarios y si
han tenido episodios similares.
Le
dejo además una imagen de Lisa Moorefield, que encontró mi querida Lou, a ver
con cuál personalidad scrapper se ven reflejada. Yo claramente con las dos últimas.